La estructura tradicional del Estado-Nación ha perdido su soberanía y capacidad operativa ante las dinámicas actuales del capitalismo global, convirtiéndose en un ente decorativo sin poder de decisión real sobre su territorio o economía.
La erosión del Estado-Nación como estructura funcional
La etapa vigente del capitalismo ha identificado en el Estado-Nación a su víctima principal. Esta entidad, que históricamente proveyó de leyes, moneda, territorio y símbolos a la burguesía para su expansión, ha pasado de ser el caldo de cultivo necesario a transformarse en un obstáculo para la circulación inmediata de mercancías y la maximización de ganancias. En el marco del Semillero Abril del 2026: La Tormenta dentro y fuera, el capitán Marcos, del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), sostuvo que la reconstrucción de esta figura política es imposible debido a la desaparición de sus bases fundamentales.
La soberanía actual se define como una simulación. Países como México carecen de la autonomía necesaria para decidir el destino de sus recursos energéticos, como el petróleo, evidenciando que las fronteras se mantienen abiertas para el flujo de capitales mientras se cierran herméticamente para los seres humanos. Los tratados de libre comercio han desmantelado la estructura jurídica nacional y la gobernanza, supeditándolas a intereses corporativos internacionales.
El escenario bélico y la economía de la guerra
Los conflictos contemporáneos, lejos de defender identidades nacionales, responden a estrategias de conquista territorial y beneficio empresarial. En el caso de la ofensiva liderada por figuras como Donald Trump y Benjamín Netanyahu, el trasfondo económico prevalece sobre la narrativa soberanista.
Desarticulación agraria y el fin de la comunidad
El impacto del modelo económico se traslada de forma directa a los territorios originarios a través de la migración forzada y el endeudamiento. El subcomandante Moisés detalló cómo la pobreza empuja a indígenas y campesinos a empeñar sus tierras para financiar el traslado hacia Estados Unidos.
Esta dinámica ha generado una transformación interna en los ejidos:
- Concentración de la propiedad: La imposibilidad de pagar préstamos permite que prestamistas acumulen tierras anteriormente comunales.
- Surgimiento de nuevos latifundios: Individuos que antes poseían parcelas pequeñas ahora concentran cientos de hectáreas dentro de lo que solía ser propiedad social.
- Destrucción del tejido comunitario: Lo que antes funcionaba como una comunidad cohesionada se reduce hoy a un "cascarón", donde la propiedad privada desplaza la gestión colectiva del territorio.
Resistencia histórica ante la intervención
El análisis zapatista subraya que la resistencia de pueblos como el cubano, con más de 60 años de experiencia frente al bloqueo y la amenaza de invasión, posee una naturaleza distinta a las previsiones de los analistas de izquierda tradicionales. La capacidad de respuesta de una población que nace y crece en la resistencia complica cualquier intento de ocupación simplista, desmintiendo la narrativa de que las intervenciones externas son deseadas o liberadoras. La tormenta actual no es solo un fenómeno meteorológico político, sino una reconfiguración agresiva donde el capital devora a las instituciones que lo vieron nacer.