La presidenta Claudia Sheinbaum defendió el 2 de marzo de 2026 el operativo que neutralizó la estructura de mando de Nemesio Oseguera Cervantes, "El Mencho", líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Se desestimaron las críticas sobre motivaciones políticas, afirmando una "responsabilidad de Estado" ante la violencia.
La postura presidencial ante el operativo
Durante su conferencia de prensa, la mandataria atajó las críticas que sugerían que la acción militar fue una estrategia para elevar sus niveles de aprobación ante la crisis económica y las tensiones en Medio Oriente. Se afirmó que la decisión constituyó un acto de "responsabilidad de Estado" y una respuesta directa al clamor de paz de la población en las zonas de mayor conflicto.
Se detalló que el operativo no fue un hecho aislado, sino la culminación de meses de inteligencia estratégica coordinada por el Gabinete de Seguridad. La prioridad social, no política, fue el eje central de la justificación. Se enfatizó que la actuación no se realizó para las encuestas ni para ganar puntos de aprobación, sino por la responsabilidad constitucional de proteger a la ciudadanía que ha sufrido la violencia de estos grupos por años.
Además, se reiteró que, si bien se asestó un golpe significativo a la estructura criminal, la estrategia de "Cero Impunidad" sigue acompañada de programas sociales. El objetivo es evitar que los jóvenes sean reclutados por el narcotráfico, abordando así las causas estructurales de la violencia. En cuanto a la soberanía nacional, se aclaró que la planeación y ejecución del operativo fue 100% mexicana, realizada por la Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA) y la Guardia Nacional, desmintiendo rumores de colaboración con agencias extranjeras como la DEA.
El contexto operativo y las reacciones iniciales
La caída del líder del CJNG ha generado un sismo en el mapa criminal de México, con repercusiones inmediatas en diversas esferas. Las incursiones se concentraron en el "Triángulo de Hierro", una región estratégica que abarca los límites de Jalisco, Michoacán y Colima, donde el grupo mantenía un control férreo.
Tras la detención, ciudades clave como Guadalajara y Zapopan permanecen bajo vigilancia especial. Esta medida preventiva busca evitar posibles "narcobloqueos" o represalias por parte de las células remanentes del cártel. En el ámbito económico, aunque el peso mexicano sigue presionado por el precio del petróleo, que se cotiza a $96.50 USD, la noticia de la captura brindó un breve respiro de confianza institucional entre los inversionistas locales, lo que se interpreta como una señal de estabilidad.
Proyecciones y el impacto en la seguridad nacional
El Gobierno Federal proyecta que este golpe debilite significativamente el flujo de precursores químicos de fentanilo hacia el norte, un tema que ha sido eje de fricción con la administración de Donald Trump. La inteligencia militar, por su parte, mantiene una vigilancia estrecha sobre los posibles sucesores. El objetivo es evitar que la fragmentación del cártel genere una nueva ola de violencia interna, un fenómeno conocido como el "efecto hidra".
Como parte de la estrategia de fortalecimiento del Estado, se anunció la instalación de 15 nuevos cuarteles de la Guardia Nacional en las zonas que eran dominadas por este cártel. Esta acción busca asegurar que el Estado mantenga el control territorial y consolide la paz en estas regiones. Se subraya que "Gobernar significa tomar decisiones difíciles por el bien común, no por el aplauso fácil. La paz se construye con justicia y con firmeza contra quienes dañan a la sociedad", según lo expresado por la presidenta Claudia Sheinbaum el 2 de marzo de 2026.