El avance de la inteligencia artificial generativa amenaza al 27.6 por ciento de los empleos ocupados por mujeres, una tasa de riesgo que duplica la que enfrentan los hombres, según advirtió ONU Mujeres en febrero de 2026. Este desequilibrio no solo amplía las brechas socioeconómicas preexistentes, sino que confirma que, si no se toman medidas correctivas inmediatas, la transformación digital dejará atrás a las mujeres en diversas áreas clave.
El organismo internacional señaló en su análisis, Progreso en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: Panorama de Género 2025, que la IA generativa está reconfigurando el mercado laboral a una velocidad sin precedente, lo que exige una intervención política. La preocupación no radica solo en la automatización, sino en la asimetría del riesgo: las mujeres en el trabajo remunerado tienen 4.7 por ciento de probabilidades de desempeñarse en puestos con alto riesgo de automatización, mientras que los hombres solo tienen 2.4 por ciento.
Análisis de riesgo laboral: La amenaza del desplazamiento por IA
La rápida expansión de la IA generativa reestructura perfiles de empleo y redefine tanto la forma como el lugar de trabajo, impactando desproporcionadamente a las trabajadoras jóvenes. El informe de ONU Mujeres detalla que el peligro de automatización se concentra en puestos que tradicionalmente han empleado a una alta proporción de mujeres.
Para América Latina, la evidencia ya identifica a las empleadas que corren mayor riesgo. No son necesariamente quienes tienen menor formación, sino un perfil socioeconómico muy específico.
Perfiles de alto riesgo en América Latina
La evidencia regional confirma que la mayor vulnerabilidad al desplazamiento por IA recae sobre:
- Empleadas jóvenes.
- Residentes en medios urbanos.
- Nivel de educación entre mediano y alto.
- Ingresos relativamente altos.
- Trabajadoras del sector bancario, financiero, de seguros o público.
Este patrón indica que la amenaza no es exclusiva de trabajos manuales o de baja cualificación, sino que afecta a las ocupaciones de oficina con procesos repetitivos o de manejo de datos susceptibles de ser automatizados por herramientas generativas.
La brecha digital: Un catalizador de la desigualdad
Antes de analizar el riesgo de automatización, es necesario establecer la disparidad en el acceso a las herramientas digitales. El organismo reconoce que, si bien la "revolución digital está transformando las economías, las sociedades y las oportunidades" con un acceso sin precedente a la información, educación y salud, está coexistiendo con una diferencia persistente en el acceso al mundo digital.
Las cifras de 2024 demuestran la disparidad en el uso de Internet a escala global: el 70 por ciento de los varones utilizaba la red, en comparación con solo el 65 por ciento de las mujeres.
La disparidad se intensifica drásticamente según el nivel de desarrollo económico de la nación:
Esta tabla evidencia que las diferencias más amplias se presentan en las naciones menos desarrolladas, mientras que en los países de alto ingreso el uso de Internet es prácticamente igualitario.
El costo de no actuar: Cifras que superan los cien billones de dólares
La inversión orientada a reducir la brecha digital de género, además de ser una medida de equidad, es una oportunidad económica masiva. ONU Mujeres calculó el costo de la inacción y el potencial retorno de la inversión para 2050.
Retorno económico y social proyectado
- Impacto Económico: Cerrar la brecha digital de género podría inyectar 1.5 billones de dólares adicionales a la economía mundial para el año 2030, una cifra que superaría los 100 billones de dólares para 2050.
- Beneficiarios Directos: Al menos 343.5 millones de mujeres y niñas en el mundo podrían gozar de los beneficios de saldar esta brecha digital para 2050.
- Reducción de la Pobreza y el Hambre: Las inversiones en educación, el mercado laboral y las medidas específicas para cerrar la brecha digital—incluido el acceso a banda ancha móvil y fija, así como a teléfonos inteligentes para las mujeres—podrían resultar en que 30 millones más de mujeres y niñas salgan de la pobreza extrema, y otros 42 millones de mujeres y niñas gozarían de seguridad alimentaria para 2050.
El mensaje es claro: la inversión en acceso digital y la protección de los perfiles laborales femeninos no es solo una defensa contra la automatización, sino una palanca de desarrollo global.