Al cierre de la jornada de este domingo 22 de marzo de 2026, el peso mexicano registra una depreciación marginal, cotizando en un promedio de $17.91 pesos por dólar. Tras una semana de intensas presiones externas, la divisa nacional ha mostrado una resistencia crítica cerca del umbral de las 18.00 unidades, un nivel que no se vulneraba de forma sostenida desde hace cuatro meses. El tipo de cambio FIX, establecido por el Banco de México (Banxico), se ubicó en $17.8998, reflejando un incremento global en la aversión al riesgo.
Determinantes macroeconómicos y geopolíticos del dólar
El fortalecimiento de la moneda estadounidense responde a una coyuntura internacional compleja que ha mermado el atractivo de las divisas emergentes:
- Endurecimiento de la Reserva Federal (Fed): El mercado anticipa una postura más restrictiva ("hawkish") con posibles alzas de tasas en abril. Este movimiento incentiva el retorno de capitales hacia activos denominados en dólares ante el diferencial de tasas.
- Crisis energética en Medio Oriente: La escalada bélica entre Irán y Estados Unidos ha impulsado el precio del petróleo Brent hasta los $112.28 USD. Este repunte genera presiones inflacionarias y posiciona al dólar como activo refugio por excelencia.
- Ralentización de flujos hacia emergentes: A pesar de la resiliencia económica destacada en la 89 Convención Bancaria, la incertidumbre global ha frenado la llegada de capitales frescos a México, elevando la volatilidad cambiaria.
Trayectoria de marzo: Del optimismo a la volatilidad
Durante la penúltima semana del mes, la moneda mexicana experimentó un retroceso acumulado de 16 centavos. Tras haber iniciado el lunes 16 de marzo en niveles cercanos a los $17.68, la divisa sufrió un deterioro constante que la llevó a cerrar el viernes interbancario en $17.9557. Con este resultado, el peso encadena cuatro sesiones consecutivas operando por encima de la franja de los $17.80, consolidando una tendencia alcista en el corto plazo.
Escenarios proyectados para el cierre de mes
Para la última semana de marzo de 2026, se prevé una dinámica de mercado marcada por los siguientes hitos:
- Rango de fluctuación: Analistas financieros estiman que el tipo de cambio oscilará entre los $17.79 y los $18.05 pesos.
- Resistencia psicológica de los $18.00: El quiebre definitivo de esta barrera dependerá estrictamente de los datos de inflación que publique Estados Unidos el próximo martes. Una cifra superior a lo esperado consolidaría el "superdólar".
- Presión en el sector energético: Si el crudo se mantiene por encima de los 100 dólares, el peso enfrentará episodios adicionales de debilidad ante el temor de una desaceleración en la demanda global y un encarecimiento de las importaciones de refinados.
Contexto histórico y balance de actores
Desde la adopción del régimen de libre flotación en 1994, el peso ha servido como el termómetro principal de las crisis externas debido a su alta liquidez. En este 2026, la estabilidad observada durante la administración de la presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta su mayor prueba, originada no por desequilibrios internos, sino por un entorno global hostil.
El gobierno federal ha implementado esquemas de compensación en combustibles para contener el impacto inflacionario de esta volatilidad, buscando preservar el poder adquisitivo frente al encarecimiento del dólar.
Identificación de beneficiarios y afectados
- Beneficiarios: Exportadores de manufacturas, receptores de remesas familiares (quienes obtienen más pesos por cada dólar enviado) y el sector turístico en destinos clave como Cancún y Los Cabos.
- Afectados: Importadores de tecnología y bienes de capital, empresas con pasivos denominados en moneda extranjera y el consumidor final, quien podría percibir alzas en productos electrónicos y suministros industriales.




