El Banco de México (BdeM) ha confirmado una contracción anual del 1.4% en las remesas de enero, totalizando 4,508 millones de dólares. Esta disminución, la primera de tal magnitud para un inicio de año en casi una década, se atribuye directamente al endurecimiento de las políticas migratorias y de fiscalización de transferencias implementadas por la administración de Donald Trump.
El reporte, emitido este lunes 2 de marzo de 2026, ha encendido las alarmas en el sector financiero y en millones de hogares mexicanos, que dependen crucialmente de estos flujos de capital. Tras años de crecimiento sostenido, la reversión de esta tendencia representa un desafío significativo para la economía nacional.
Factores que explican la caída
El flujo de divisas se ha visto impactado por una combinación de temor e incertidumbre que permea en la comunidad migrante residente en Estados Unidos. Se observa una respuesta directa a las señales políticas y regulatorias que han generado un ambiente de cautela extrema.
La vigilancia intensificada sobre las remesadoras es un factor determinante. El anuncio de auditorías más estrictas a las empresas de transferencia de dinero ha provocado que numerosos connacionales opten por canales informales o retengan efectivo. Esta decisión se fundamenta en el temor de que sus datos personales sean compartidos con agencias de inmigración, lo que podría comprometer su estatus o seguridad.
Adicionalmente, la amenaza de aranceles a los envíos ha generado una pausa precautoria. La retórica de Washington sobre la posible imposición de un impuesto directo a las remesas, con el fin de financiar infraestructura fronteriza, ha disuadido el envío de montos elevados, mientras se evalúa la materialización de dicha medida.
La incertidumbre laboral también contribuye a esta dinámica. Las redadas masivas en sectores clave como la construcción y el agro han reducido drásticamente las horas laboradas por trabajadores sin estatus legal. Esta situación merma directamente su capacidad de ahorro y, por ende, su volumen de envío de remesas.
Comportamiento de los últimos 7 días
La tensión en el corredor de remesas escaló rápidamente durante la última semana de febrero, anticipando el dato negativo que hoy se confirma. Los mercados y la comunidad migrante reaccionaron a una serie de eventos que delinearon el panorama actual.
El 24 de febrero, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de EE. UU. sugirió la posibilidad de nuevas restricciones de retiro para las cuentas bancarias de no residentes. Esta declaración aceleró una "fuga de depósitos" por parte de migrantes, quienes buscaron proteger sus ahorros ante la inminente incertidumbre.
Posteriormente, el 27 de febrero, analistas de Wall Street emitieron una advertencia contundente. Se señaló que el corredor de remesas entre EE. UU. y México se había convertido en el más volátil del mundo, directamente atribuible a la carga política actual y las medidas propuestas.
Hoy, 2 de marzo, la confirmación del Banco de México sobre la caída del 1.4% ejerció una presión adicional sobre el peso mexicano. La divisa nacional cotiza cerca de los 17.84 por dólar, en un contexto ya complejo por la crisis global del petróleo.
Factores en contra y mitigantes
Mientras se identifican riesgos significativos que amenazan la estabilidad de las remesas, también emergen factores mitigantes que buscan contrarrestar el impacto. El análisis de coyuntura revela una dualidad en el panorama.
Entre los factores en contra, se destaca la inflación en México. La recepción de menos dólares, combinada con el aumento de precios internos, reduce el poder adquisitivo de las familias y su capacidad de consumo básico. Asimismo, se observa una reducción en el monto promedio de envío por persona, que ha disminuido de 392 a 385 dólares estadounidenses.
No obstante, se identifican elementos mitigantes que ofrecen alternativas. La bancarización digital está experimentando un crecimiento notable, con el uso de criptomonedas y aplicaciones de envío directo consolidándose como opciones viables. Paralelamente, el gobierno de México impulsa la Tarjeta Financiera para el Bienestar como un canal seguro y oficial para la recepción de fondos.
Recomendaciones
Para las familias receptoras en México, se sugieren medidas de protección esenciales ante la volatilidad actual de los envíos. La prudencia y la planificación son cruciales en este entorno.
Se recomienda priorizar el gasto esencial. Ante la incertidumbre en el flujo de remesas, es fundamental enfocar los recursos en necesidades básicas como salud, alimentación y educación. Los gastos suntuarios o las remodelaciones deben posponerse hasta que se estabilice la situación.
El uso de Financiera para el Bienestar se presenta como una opción ventajosa. Las sucursales de Finabien suelen ofrecer tipos de cambio más competitivos y menores comisiones, lo que resulta beneficioso en este contexto de crisis. Se aconseja a los receptores aprovechar este canal oficial.
Finalmente, es imperativo no compartir datos sensibles. Ante el clima de vigilancia en EE. UU., se debe recomendar a los familiares en el extranjero utilizar canales oficiales y evitar intermediarios que prometan "anonimato" a cambio de altas comisiones. Estas ofertas suelen ser fraudes que ponen en riesgo tanto el dinero como la información personal.
"El miedo es el principal enemigo del flujo de capitales. La política migratoria de EE. UU. no solo afecta vidas, sino que está empezando a golpear el principal motor de consumo interno en México", según el Análisis de Coyuntura Económica de marzo de 2026.



